Es un grupo de investigación teatral cuyos orígenes se remontan al año 2004, año en el que parte de sus integrantes participaron en el montaje Asfixia, dirigido por Sol Garre y Óscar Miranda. El grupo se amplía siempre con el objetivo de investigar el proceso creativo. A partir de 2007, Michael Stubblefield se encarga de guiar la búsqueda, aplicando sus conocimientos de diversas técnicas de creación.En 2009 nace al público WORKGROUP como compañía con el estreno de Gluglu Dreams.
Siguiendo el carácter de formación y entrenamiento existente en Workgroup teatro surgió la necesidad de tener un reencuentro con nuestro teatro del Siglo de Oro, con sus formas, historias y personajes. Como encargado del proyecto, planteé trabajar con una obra desconocida, de una desconocida autora del Siglo de Oro para así evitar caer en lecturas demasiado manidas y en formas demasiado vistas:
El conde Partinuplés de Ana Caro
El taller se ha inspirado en un curso que realicé con el actor inglés Will Keen sobre textos de Shakespeare, en donde primaba la necesidad de comunicar y el carácter público de lo que acontece en escena. Con la ayuda de Silvia Nieva como asesora de verso desarrollamos el trabajo siguiendo estos dos preceptos:
1ª) De la necesidad de comunicar. A través de una serie de ejercicios hemos tratado de otorgar a las palabras su propia identidad, de convertir el texto en el resultado de la necesidad de comunicar. Nos hemos dado cuenta de tres de los factores que intervienen en este hecho: el comunicador (yo personaje), el objeto comunicado (el texto) y el receptor de la comunicación (el otro). Dentro de este trabajo hemos experimentado la importancia de la escucha; no es pasiva, sino que es motor de lo que se dice: escuchamos al otro mientras hablamos. Pero no siempre que hablamos, ni que escuchamos, somos entendidos. El propio trabajo de la comunicación nos lleva al de la incomunicación (la frustración al no verse satisfecha nuestra necesidad de comunicar).
2ª) Del carácter público de lo que acontece en escena. ¿Cómo esperan el resto de personajes y el público que nos comportemos? El trabajo del actor sobre el personaje se ha basado en improvisar respuestas a esta pregunta. Para ello tenía que tener en cuenta las reacciones que se producían a “sus palabras” y actos. El actor y el personaje tenían que estar en permanente alerta, su ocupación era únicamente estar en el “aquí” y en el “ahora” comunicando y creando una relación imaginaria de inferioridad frente a los otros personajes y al público: la acusación (cada personaje está siendo juzgado por los otros y debe actuar en consecuencia a esto).
Con las 50 horas de duración del taller y con la clase abierta con la que finalizó hemos querido “plantar una semilla”, una base para el trabajo con el texto y para continuar desarrollando un lenguaje propio y común dentro del grupo.
Del 2 al 8 de diciembre tuvo lugar el taller de ensemble, complicidad y coro trágico a cargo del actor, director y pedagogo Jeremy James con excelentes resultados.
Media hora antes de empezar, Jeremy ya se encuentra en la sala. Prepara sus elementos de trabajo. Sume al espacio en una atmósfera relajada, sensible, delicada, a través de algún tema musical que cada día se repite como un pequeño ritual de preparación. Reparte pelotas de tenis y deja que cada uno se prepare para comenzar el trabajo. Se comienza puntual y todo el mundo sabe que es así.
A través de juegos muy sencillos, ejercicios de escucha, complicidad, confianza, disponibilidad, la idea del estado en el que tiene que estar un actor en escena se va vislumbrando; el compromiso físico, la atención, la relajación del cuerpo, la sensación espacial... sensaciones individuales que cada uno de los participantes explora y experimenta de un modo muy personal. Pero no consiste sólo en eso la investigación que se está llevando a cabo. ¿Qué pasa con el grupo? ¿Cómo funciona un grupo en complicidad más allá de la propia individualidad? Atención, apertura, compromiso, liderazgo; poco a poco vamos entendiendo la doble dimensión del actor en escena y el equilibrio que debe existir entre ambas, la individual y la colectiva. “Trabajar para el grupo”; a lo largo de la semana todos los ejercicios e improvisaciones que se desarrollan giran en torno a esto. A ese equilibrio, a esa responsabilidad.
El grupo comienza a respirar por si mismo, a tener una creatividad propia, una manera de estar que es la suma de todos sus miembros. Un elenco que comienza a pensar y perseguir una idea en común. En el desarrollo del coro ese equilibrio es claramente el objeto de investigación y trabajo. Equilibrio entre la propuesta individual y cómo el grupo debe asimilarla, equilibrio entre el liderazgo del que 'guía' y el compromiso del resto de individuos con ese líder, un líder en constante cambio, que llegado un momento se funde en todos y cada uno de los que componen el coro.
La experiencia de Workgroup en este entrenamiento y en esta manera de entender lo colectivo y lo individual como simbiosis, ha sido muy estimulante y en algunos momentos tremendamente frustrante. 'Escuchar al grupo', '¿qué está pasando?','¿qué se está leyendo?', han sido verdaderos desafíos a la hora de construir las improvisaciones. Mantener una disciplina física muy concreta y precisa marcada por Jeremy y dentro de ella comenzar a crear imágenes, lugares, situaciones, en complicidad, con el grupo, conscientes de todo lo que se hace y al mismo tiempo haciéndolo de una manera sencilla y concreta ha resultado complejo. En definitiva, disciplina y creatividad reñidas durante todas las improvisaciones.
Por último, quizá uno de los puntos más estimulantes que se han abordado ha sido el trabajo con la construcción de imágenes, de ensoñaciones, de 'situaciones' muy concretas a través del coro. Verdaderas improvisaciones colectivas donde la relación con el grupo y 'lo que se hace', pasa por una conexión muy clara y concreta con lo que se está viendo y por lo tanto con lo que se quiere contar. Es desde ese lugar, de plena libertad creativa, donde la disciplina y toda la técnica que se han desarrollado a lo largo del taller se funden y se adecúan al servicio de la creatividad individual de cada uno de los miembros del coro para construir sencillamente una escena, un momento único en el que de repente 'algo ocurre', de una manera colectiva. Es en esos momentos donde surgen los destellos de un teatro verdadero y total, colectivo e individual.
En 2004, dentro del ámbito de la R.E.S.A.D. (Real Escuela Superior de Arte Dramático) un grupo de actores, junto con Óscar Miranda y Sol Garre, deciden asociarse para hacer una creación colectiva que daría como resultado el espectáculo Asfixia. La investigación acerca del actor y las posibilidades del trabajo de creación fueron los ejes que trazaron las líneas de trabajo que comenzaron a desarrollarse. En 2006, Asfixia se representó en la sala Réplika de Madrid; se había plantado la semilla. A partir de ese momento el grupo empieza a crecer y a desarrollarse; comenzó su investigación en el terreno del entrenamiento actoral (entrenamiento psicofísico y Técnica Michael Chéjov) y en 2007, con la incorporación de Michael Stubblefield, el trabajo de creación y composición (a través de los Viewpoints, técnica que proviene de la SITI Company dirigida por Anne Bogart y de otras técnicas de compañías como Goat Island y Wooster Group). En ese año tiene lugar el primer encuentro-taller en Hondón de las Nieves (Alicante) entre Workgroup y el Teatro Taller Casa del Pino, dirigido por Gérard Imbert; había nacido Workgroup. En 2008 continúa la formación y el desarrollo del grupo y sus miembros y tienen lugar varias performances (Fracaso y ¿Qué me pongo?) en distintas salas de la capital. Ese mismo año Workgroup realiza una exhibición de Viewpoints en el teatro de La Abadía para la presentación del libro La preparación del director, de Anne Bogart. En 2009 presenta su primera creación, Gluglú dreams dentro del Festival Scena Simulacro organizado por la sala Triángulo de Madrid. Una reflexión sobre la incapacidad de conseguir nuestras aspiraciones, nuestros sueños e ilusiones. Para la elaboración de este montaje la compañía contó con la colaboración de Estudio-3, que concedió una residencia artística a Workgroup, y la del Teatro Taller Casa del Pino, donde se realizó un trabajo de entrenamiento psicofísico con el actor austríaco Klaus Seewald. Con este espectáculo se participó en el Act-festival de Bilbao y actualmente continúa su andadura; Workgroup sigue desarrollándose. También en 2009, Workgroup desarrolla dos proyectos paralelos: un taller de verso y palabra a cargo de Andrés Ruiz, centrado en la obra del Siglo de Oro El Conde Partinuplés, de Ana Caro, y un taller de trabajo de elenco y coro griego con el actor canadiense del Théâtre du Soleil, Jeremy James. Actualmente Workgroup centra su trabajo en Romeo y Julieta; Workgroup busca su madurez.